La soledad, lejos de ser la falta de compañía, es el acercamiento a uno mismo. No nos tendría que molestar, al contrario, deberíamos aprender a disfrutarla, empezar a mirarla con otros ojos. No puedo creerte si me decís que estás solo, porque nadie está solo en este mundo. Estamos rodeados de afectos, de compañías, lugares, emociones, es cuestión de girar la cabeza hacia el costado y comprender a todo lo que está allí esperando a abrazarnos. Darle valor a lo que antes nos parecía insignificante, atravesar el contorno de las cosas y percibir en profundidad, aprovechar y sacarle el jugo íntegro a las situaciones que se nos presentan y nos toca vivir.
Hoy puedo decir que, gracias a ésta actitud, entendí que nunca estuve sola y nunca lo estaré. Siempre tuve al lado mío compañía tangible, y compañía no tan concreta, como por ejemplo, la música; mientras ella exista, no me digas que te sentís solo.
Hermoso :) Me encantó.
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