domingo, 14 de febrero de 2016
No digas que no me tuviste
No digas que no me tuviste. Después de sentirme protegida entre tus brazos sin tener consciencia completa del tiempo, escuchando tu respiración tranquila, suave, tratando de controlar las ganas de no soltarnos. Después de tantos abrazos de bienvenida, otros tantos de despedida, infinitos besos de reencuentros, de perdón, de hasta siempre. Es entonces, que en todos esos momentos, en los que me sentí correspondida, querida y cuidada, me tuviste. Duró, no duró, durará, no lo sabemos, pero sucedió. Yo sí te tuve, en mi cuerpo, y en mi corazón...(En mi corazón por siempre).
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