Ando liviana, porque elijo vivir así, con el alma desnuda y
el cuerpo preparado para la batalla.
Me siento liviana cuando digo lo que pienso, cuando las
palabras que guardaba se desprenden de mi garganta y mi mente. Trato de estar así, porque hago a un lado lo que me daña,
suplantando los puntos suspensivos por un punto final. Porque le busco a mis
razonamientos márgenes positivos, que me llenen de esperanza y valentía para
seguir creyendo. Me siento bien así, escuchando, saliendo de mi lugar para
ponerme un rato en el tuyo con la promesa de entenderte. Quiero continuar amando
sin pensar, porque así es el amor, irracional, intenso, ciego, vital.
Opto por seguir de esta manera, siendo lo que ves, lo que
soy, lo que elijo ser.